Urología en Abu Dabi
La urología abarca riñones, vejiga, próstata y vías urinarias: cáncer de próstata, vejiga y riñón, litiasis, agrandamiento prostático y la cirugía que los trata. Dos síntomas merecen actuación y no observación: la sangre en la orina y un cambio persistente en la función urinaria.
Áreas de consulta
Salud prostática e HBP
La hiperplasia benigna de próstata es un aumento no canceroso de la próstata que se vuelve frecuente a partir de los 50 años y produce síntomas urinarios: chorro débil, dificultad para iniciar la micción, vaciado incompleto y despertares nocturnos para orinar. No es cáncer de próstata, pero ambos pueden dar síntomas parecidos, y por eso la valoración debe distinguirlos en lugar de tranquilizar prematuramente.
02Cáncer de próstata y PSA
El cáncer de próstata es el cáncer más frecuente en el hombre y, detectado a tiempo, uno de los más tratables. La mayoría de los casos se descubren por un PSA elevado en un hombre sin ningún síntoma, de modo que la decisión importante no es qué hacer ante un diagnóstico, sino si conviene hacerse la prueba; y esa decisión merece tomarse de forma deliberada y no por inercia.
03Cálculos renales
Los cálculos renales son frecuentes en el Golfo, y el clima es parte de la razón: el calor sostenido y una ingesta insuficiente de líquidos concentran la orina, que es la condición en la que se forman los cálculos. La mayoría pueden tratarse sin cirugía abierta, y lo que con demasiada frecuencia se omite es lo que viene después: sin prevención, aproximadamente la mitad de quienes forman un cálculo forman otro en una década.
04Cáncer de vejiga y riñón
La sangre visible en la orina es el síntoma más importante en urología, porque es indolora, suele ceder por sí sola y es el signo de presentación más frecuente del cáncer de vejiga. Un único episodio que se resuelve sigue siendo indicación de estudio. Que el sangrado pare no significa que el problema se haya resuelto.
05Infecciones urinarias
Una infección urinaria limitada a la vejiga —cistitis— causa escozor al orinar, urgencia y frecuencia, y en una mujer sana y no gestante es no complicada y suele resolverse con una pauta corta del antibiótico adecuado. La fiebre, el dolor en la fosa renal, las náuseas o el malestar general indican que la infección puede haber alcanzado el riñón (pielonefritis), lo que exige tratamiento pronto y no la misma pauta breve. Tres o más infecciones en un año, o dos en seis meses, se consideran una infección urinaria de repetición, y merece la pena investigar por qué en lugar de tratar cada episodio de forma aislada.
06Incontinencia urinaria femenina
La incontinencia urinaria en la mujer no es una sola entidad, sino que suele ser una de dos, y distinguirlas determina el tratamiento. La incontinencia de esfuerzo es una pérdida de orina desencadenada por toser, reír, estornudar o hacer ejercicio, causada por un soporte insuficiente de la uretra y el cuello vesical: es un problema mecánico. La incontinencia de urgencia, parte de la vejiga hiperactiva, es una pérdida que sigue a un deseo miccional súbito y difícil de posponer, causada por una contracción del músculo vesical cuando no debería producirse: es un problema funcional. Muchas mujeres tienen ambas, lo que se llama incontinencia mixta, y es extremadamente frecuente: no es una parte normal del envejecimiento que haya que tolerar, y es tratable en todas sus fases, desde la fisioterapia hasta la cirugía.
07Enuresis infantil
Mojar la cama por debajo de los cinco o seis años es desarrollo normal, no un trastorno, y la mayoría de los niños que lo hacen a esa edad dejarán de hacerlo sin ningún tratamiento. A partir de esa edad se llama enuresis nocturna, sigue siendo frecuente —afecta a una proporción importante de niños de siete años— y sigue siendo, en la gran mayoría de los casos, un retraso madurativo y no una señal de que algo va mal en el niño. Lo único que empeora la situación de forma constante es la culpa: los niños no mojan la cama a propósito, y el tratamiento empieza por decirlo con claridad.
Procedimientos
Litotricia extracorpórea (LEOC)
La litotricia extracorpórea rompe el cálculo desde fuera del cuerpo, con ondas acústicas focalizadas y sin ninguna incisión. Es el tratamiento de cálculos menos invasivo que existe, y no el más eficaz: para la mayoría de los cálculos la ureteroscopia elimina más en una sola sesión. El intercambio es real y constituye toda la decisión: la LEOC significa que no entra ningún instrumento, a cambio de una probabilidad menor de quedar libre de cálculo a la primera y mayor de necesitar un segundo tratamiento.
09Cistoscopia flexible
La cistoscopia flexible pasa una cámara fina y flexible por la uretra hasta la vejiga, con gel anestésico y no con anestesia, en unos diez minutos, y después usted sale caminando. Existe porque ninguna prueba de imagen ve el interior de la vejiga lo bastante bien: una ecografía e incluso un TC pueden pasar por alto un tumor plano que la cámara encuentra de inmediato. Cuando ha habido sangre visible en la orina, esta es la prueba que lo resuelve.
10Ecografía urológica
La ecografía es la primera imagen en la mayoría de los problemas urológicos porque es rápida, no usa radiación y puede hacerse en la consulta mientras usted sigue allí. Muestra los riñones, la vejiga, cómo se vacía, el tamaño de la próstata y el contenido del escroto. Lo que no muestra importa igual: una ecografía urológica normal no descarta un tumor vesical y pasa por alto muchos cálculos en el uréter.
11Flujometría y urodinámica
La flujometría mide a qué velocidad orina; el estudio urodinámico mide las presiones que hay detrás. La primera dura un par de minutos y se hace en casi toda visita por síntomas urinarios. El segundo se reserva para los casos en que síntomas y exploración no concuerdan, o cuando se planifica una cirugía y el cirujano necesita saber si el problema es una salida obstruida o una vejiga que ha dejado de contraerse, porque ambas se sienten igual para el paciente y la operación solo ayuda a una.
12Cirugía endoscópica y percutánea de cálculos
Cuando un cálculo no va a expulsarse y la litotricia no es la respuesta adecuada, hay dos vías quirúrgicas. La ureteroscopia sube por el conducto natural con un telescopio fino y rompe el cálculo con láser, extrayendo los fragmentos en lugar de dejarlos salir solos; la nefrolitotomía percutánea crea un trayecto por el flanco directamente hasta el riñón, y es lo que necesitan los cálculos grandes o coraliformes. Ambas son cirugías mínimamente invasivas sin incisión abierta, y cuál corresponde lo decide el tamaño y la posición del cálculo, no la preferencia.
13Cirugía laparoscópica
La cirugía laparoscópica llega al riñón, la próstata o la vejiga a través de varias incisiones pequeñas en lugar de una larga. La operación que se realiza dentro es la misma; lo que cambia es el traumatismo del acceso: menos sangrado, menos dolor, ingreso más corto y vuelta más rápida a la actividad normal. Lo que no cambia es que la decisión de operar tiene que ser la correcta desde el principio.
Sobre el Dr. Juan Uría
El Dr. Juan Uría González-Tova es Consultant Urologist y Andrologist en NMC Royal Hospital, Khalifa City, Abu Dabi, con más de 30 años de práctica clínica. Se licenció en Medicina por la Universidad de Oviedo y es doctor por la Universidad de Barcelona. Ejerce en Abu Dabi desde 2018. Las consultas se realizan en inglés, español o catalán.
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